Lilian Quiñones Valencia
Trabajo desde la sensibilidad del material: observo cómo los residuos vegetales —huesos de aguacate, cáscaras de cítricos, granos de café, cáscaras de papa y flor de cempasúchil— pueden transformarse en biotextiles que hablan de cuidado, identidad y pertenencia.

Lo que sigue no es un resultado final, sino un archivo vivo de exploración que continuará expandiéndose conforme profundizo en esta investigación y en la relación entre diseño, materialidad sustentable y las redes humanas que la sostienen.

Muestras de biotextil de fecula de tapioca con residuo de cascara de citricos
Evaluación inicial de textura y tono

Cada elemento proviene de mi entorno inmediato: residuos recolectados localmente y herramientas compartidas por amistades que forman parte de una red cercana de conocimientos, afectos y colaboración. En este proyecto, la materia y las personas dialogan; se conectan, se acompañan y crecen juntas.

Textura de biotextil de alginato de sodio y residuos de café

Esta investigación constituye la construcción de un laboratorio propio: no solo un espacio físico de mezclas y texturas, sino también un territorio mental donde ensayo preguntas, exploro posibilidades y escucho la voz del material para comprender su carácter.


Muestras varias de biotextiles en caja petri como molde

Aquí registro mis primeros acercamientos a la elaboración de biocueros a partir de distintos aglutinantes y residuos vegetales, así como procesos iniciales de teñido natural y las variaciones que surgen al observar cómo cada componente reacciona, respira y se transforma.

Muestras de biotextil de alginato de sodio y residuos de café
Documentación del proceso: residuos, herramientas y muestras de biocueros en etapa de prueba
Muestras de biotextil de fecula de tapioca con residuo de cempasúchil
Evaluación inicial de receta